01 Jun Causas de la depresión

La depresión es uno de los problemas considerados como prioritarios por los millones de personas a las que afecta. ¿Cuáles son sus causas? En esta búsqueda se invierten grandes esfuerzos en todo el mundo.

 

Estimado lector o lectora, en este artículo retomo la serie sobre la depresión. ¿Es causada por factores biológicos? ¿Debe ser la medicación nuestra primera opción?

Puedes leer desde el principio en estos artículos.

No es necesaria una concienzuda labor de investigación en este tema, para darse cuenta de que algo no encaja.

 

Multitud de investigadores aseguran haber encontrado pruebas de que la depresión es causada por una alteración en la biología del sujeto. Un mal funcionamiento del sistema nervioso o una predisposición genética. Sin embargo los Organismos Sanitarios Estatales no afirman esto claramente, sino más bien todo lo contrario.

 

Existen diversos modelos a hora de estudiar la conducta como el vio-médico, el psicométrico y el ambiental. Amplía conocimientos en este enlace.

La teoría que suena con más fuerza es que la depresión se debe a un desequilibrio en el flujo de los neurotransmisores, unas sustancias con estructura química similar a la de drogas naturales, que sirven de sistema de comunicación entre las neuronas o células nerviosas.

 

La depresión, entre otros “trastornos mentales”, se consideran enfermedades de la neurotransmisión. (1) Ver enlace.

 

El tratamiento consistirá en introducir un agente químico externo, un fármaco, que reequilibre la neurotransmisión.

 

Otras investigaciones se centran en la búsqueda de factores genéticos como causa de la depresión.

“LA GENÉTICA DE LA DEPRESIÓN

El trastorno depresivo mayor, al igual que la mayoría de enfermedades que afectan al ser humano, forma parte del grupo de enfermedades denominadas genéticamente complejas, en las que tanto los factores genéticos como los ambientales juegan un papel fundamental en su etiología.

El componente genético de estas enfermedades ha sido identificado a partir de estudios de familia, de gemelos o de adopción. Las enfermedades complejas, aunque tienen una base genética, no siguen el patrón clásico de herencia mendeliana. En general, se considera que el modelo del umbral de susceptibilidad sería uno de los que mejor explicarían la transmisión de la enfermedad. Este modelo asume que la variable “susceptibilidad para desarrollar la enfermedad” se distribuye de forma continua en la población, de tal manera que sólo aquellos individuos que sobrepasen un determinado umbral manifestarán el trastorno. Se hipotetiza que en la base de esta herencia compleja estarían involucrados una serie de genes de efecto menor cuya expresión podría estar modulada por un gran número de factores ambientales.” (2) Ver enlace.

En este artículo de la revista Actas de Psiquiatría las causas serían genéticas y ambientales.

 

Han identificado el componente genético a través de estudios de familias. Es decir, han realizado estudios estadísticos, encuestas que luego han interpretado. No se habla de estudios experimentales donde se controlan las variables y se comprueba repetidamente que unas causas llevan a la depresión y otras no.

 

Al final para lo que sirve es para decir que alguien es más susceptible de contraer depresión. Incluyendo el constructo, concepto inexistente o entelequia, “umbral de susceptibilidad” porque según parece la depresión no se hereda con la leyes de Mendel.

 

La conclusión sería algo así: Hemos encontrado que un grupo de personas con genes de riesgo que podrían ser más susceptibles de contraer de depresión que los que no los tienen.

Cuando acudimos al médico con una erupción cutánea, si conoce la causa nos dirá cuál es. Si no la conoce nos dirá “podría ser”, “hay personas susceptibles, propensas, etc.” Es el discurso de los estudios que intentan encontrar causas genéticas para los comportamientos.

 

De estos estudios no se pueden extraer leyes científicas que permitan abordar la depresión controlando sus causas, no se puede predecir si alguien “susceptible” desarrollará o no la enfermedad. Su utilidad para el avance del conocimiento es muy escasa.

 

En este punto de la investigación, deberíamos pensar que, en efecto, se conocen las causas de la depresión. Hay multitud de estudios que defiende las causas biológicas y genéticas de la depresión y otros problemas psicológicos.

 

Sin embargo al acudir a los documentos de organismos estatales encargados de la salud pública, no encontramos conclusiones definitivas.

Nuestros representantes en las Instituciones Sanitarias cumplen sus obligaciones atendiendo las necesidades que les son conferidas. Los esfuerzos son grandes y, en España, tenemos uno de los mejores Servicios de Salud del mundo, siempre mejorable. Tenemos gente preparada para abordar estas cuestiones.

 

La posición que suelen adoptar estos organismos en sus textos, es la de dejar claro que no se conocen o no hay acuerdo sobre las causas de la depresión. Para después optar por una explicación multicausal, incluyendo causas ambientales, genéticos y bioquímicos.

 

Parece que, no conociéndose la causa, apuestan por contentar a todos.

El Ministerio de Sanidad español, en su Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto, un documento oficial que sirve que guía a los profesionales, con un anexo de información para pacientes publica lo siguiente:

 

No se conoce la o las causas de la depresión… Parece poco probable que pueda deberse a una causa única: más bien puede ser el resultado de una combinación de factores psicológicos, genéticos y bioquímicos.” (3) Ver enlace.

Una vez más encontramos expresiones como “parece poco probable”, “pueda deberse a”, “más bien puede ser”. No son expresiones que pueda permitirse la ciencia. En ciencia, cuando no se conoce algo, se debe decir que no se conoce.

 

Quizá sería mejor dejar el espacio en blanco. O incluir sólo aquellas causas que están sobradamente demostradas, que son las ambientales. Mientras se prescinde de las no demostradas.

 

La razón de este modo de proceder se me escapa.

Si vamos a textos oficiales de otros países como Estados Unidos, líder mundial en muchos campos científicos, y que sirven como referente a otros muchos países, encontramos un proceder similar.

 

El National Institute of Mental Health (Instituto Nacional de Salud Mental) publica:

 

No existe una causa única conocida de la depresión. Más bien, esta parece ser el resultado de una combinación de factores genéticos, bioquímicos, y psicológicos.”

 

Aquí tenemos la afirmación inequívoca “No existe”, junto con “parece ser”. A continuación continua exponiendo estudios que defienden la causalidad biológica.

 

“Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro. Las tecnologías para obtener imágenes del cerebro, tales como las imágenes por resonancia magnética, han demostrado que el cerebro de las personas con depresión luce diferente del de quienes no la padecen.” (4)  Ver enlace.

Este texto parece convincente. En realidad, los estudios de neuroimagen no confirman nada acerca del supuesto origen biológico de los trastornos mentales (González Pardo y Pérez Álvarez, 2008, cap. 8).

 

“La imagen coloreada o neuroimagen que se ofrece no es una instantánea del cerebro sino el promedio estadístico de muchas tomas, a menudo de muchos sujetos, de manera que no representa en realidad la actividad de alguien en particular” (5)  Ver enlace.

Se trata de un tipo falacia post hoc (6), una confusión entre la causa y el efecto. Se atribuye la actividad cerebral como causa por tradición en la medicina. La enfermedad se debe a un mal funcionamiento del organismo. Ver enlace.

Como frase destacada en el texto del NIMH podemos leer:

“Investigaciones indican que las enfermedades depresivas son trastornos del cerebro.” Ver enlace.

 

Si el lector no se detiene a leer, este es el mensaje principal. A pesar de aparecer justo después de la expresión, sin destacar: “Pero estas imágenes no revelan las causas de la depresión.”

 

El texto confunde más que aclara. La causa de este proceder se me escapa.

En la Guía de Práctica Clínica sobre el Manejo de la Depresión en el Adulto del Ministerio de Sanidad español, aparece otro concepto interesante en el apartado sobre las causas, los factores de riesgo, circunstancias que pueden aumentar el riesgo de depresión.

  1. Haber sufrido depresión en el pasado.

  2. Antecedentes en la familia de personas deprimidas.

  3. Experiencias de pérdidas o estrés, incluyendo el fallecimiento de seres queridos, desempleo, soledad, cambios en el estilo de vida o problemas en las relaciones interpersonales.

  4. Situaciones conflictivas en el entorno (por ejemplo, en el trabajo, familia u otros contextos).

  5. Haber sufrido traumas físicos o psicológicos.

  6. Enfermedad física grave o problemas crónicos de salud.

  7. Algunos medicamentos que se utilizan para otras enfermedades.

  8. Abuso de alcohol o consumo de drogas.

  9. Tras el parto, algunas mujeres pueden sentirse más vulnerables a la depresión. Los cambios hormonales y físicos junto con las nuevas responsabilidades con el recién nacido pueden resultar especialmente difíciles de asumir.

Todos estos factores son ambientales, son circunstancias que ocurren en el ambiente. ¿Por qué se consideran factores de riesgo en vez de causas? Porque entraría en contradicción con un modelo biológico que sitúa las causas en el interior del organismo y por tanto estos factores ambientales no pueden considerarse causas sino factores que predisponen a la persona al un malfuncionamiento del organismo.

 

Imaginemos un niño de 10 años, de una familia sana de clase media, saca buenas notas, tiene buenos amigos. Su vida transcurre con normalidad. Si le cambiáramos de entorno y le expusiéramos a estos factores del riesgo, ¿se deprimiría? Si hiciéramos desaparecer esos factores y le retornáramos a su familia, ¿podría recuperarse de la depresión? Si la respuesta es afirmativa, las nuevas circunstancias habrían causado la depresión.

 

Como decía al comenzar el artículo, algo parece no encajar. A pesar de no haberse demostrado que las causas de la depresión sean biológicas o genéticas, se da un papel preponderante a estas explicaciones. Dejando siempre claro que éstas no son suficientemente sólidas.

 

A pesar de esta falta de solidez, estas teorías sirven de soporte al tratamiento más extendido y más utilizado en los Servicios Sanitarios Públicos, el tratamiento farmacológico.

 

Pero, ¿deber ser nuestra primera opción de tratamiento? Estimada lectora o lector, te emplazo al siguiente artículo para responder a esta pregunta.

Continúa…

¿Por qué hay tantas personas que sufren depresión?

¿Qué es la depresión?

¿Por qué hemos conseguido erradicar tantas enfermedades y la depresión no?

¿Estamos haciendo lo correcto?

¿Qué errores podemos estar cometiendo?

¿Qué se puede hacer?

Son preguntas que intentaré responder en esta serie de artículos agrupados en la categoría “Depresión”.

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