31 Mar Cómo tratar la ansiedad. Fobia Específica.

A la hora de evaluar problemas relacionados con la ansiedad, utilizo la clasificación del Manual de Diagnóstico Estadístico DSM. A pesar de coincidir con las críticas a estas clasificaciones, considero que el apartado dedicado a la ansiedad, es suficientemente descriptivo de las formas que puede adoptar. Y es útil para diferenciarlas.

 

Este apartado agrupa categorías diagnósticas, es decir los nombres que se ponen a los problemas. Una de ellas es la Fobia Específica. (1)

Hoy tenía una sesión con un chico de 11 años, que apenas habla al principio de las sesiones. En vez de subirle al despacho, le he conminado a dar un paseo. Cosa que ha aceptado a regañadientes. A unos 300 metros del despacho hay un pequeño y recogido parque desde el que en ocasiones se pueden ver jabalíes y en el que los vecinos llevan a sus perros a pasear.

 

Al llegar al parque había dos cachorros bastante grandes y a unos 15 metros de uno de ellos, el chico se paró en seco y con su expresión me hizo saber que tenía miedo. No era un miedo excesivo. Me paré con él y le pregunté si había tenido algún susto con algún perro anteriormente. Me dijo que sí. Es la típica situación del niño pequeño en el parque y el cachorro juguetón que es más grande que él, no pretende hacerle daño, pero la diferencia de envergadura hace que el niño se asuste y se ponga en marcha el condicionamiento que protegerá al niño en adelante de situaciones parecidas. A partir de ese momento, el niño evitará los perros o le hará saber al adulto encargado que debe protegerle de ese peligro. Cada vez que evita a los perros, el niño siente alivio y eso actúa como reforzador que afianza la respuesta de estrés ante los perros y la necesidad de evitar. Es una fobia específica a los perros. También llamada Cinofobia.

Tener este tipo de experiencias es absolutamente normal y habitual en todos nosotros. Es inevitable. Ningún humano pasa por este mundo sin ser infectado por un virus, es más forma parte de la necesaria adaptación del organismo al medio ambiente. Ningún humano pasa por este mundo sin pasar miedo. Y es muy fácil que se den las circunstancias para que el miedo se desajuste y lo llamemos ansiedad. Forma parte de la necesaria adaptación de la persona a su ambiente. No es un enfermedad.

 

La dueña de uno de los perros, al darse cuenta de que el chico tenía miedo, se prestó a llevarse al perro pero le pedí que no hiciera nada. Me dirigí al niño y le animé a continuar andando hasta el fondo del parque. Con dudas y algo tembloroso pasó entre los dos perros con la vigilancia propia del estrés, de la activación que tenía. Durante el breve paseo le hablé brevemente normalizando su reacción, explicando cómo se aprende y se desaprende ese miedo a los perros. Mientras permanecimos en el parque, su estrés descendía y aumentaba en función de la lejanía o cercanía de los perros. Incluso, al final, se atrevió a acercarse hacia los animales, sin llegar a entrar en contacto con ellos.

Lo que voy hacer es reducir poco a poco ese miedo, mediante una exposición gradual en vivo. Se va animando al niño a acercarse al perro poco a poco, procurando que cada acercamiento sea exitoso y con una emoción de estrés en descenso respecto al acercamiento anterior. Enseñándole cómo relacionarse con el animal, el lenguaje corporal y verbal adecuados e inadecuados, moldeando su conducta.

 

Es más que probable que, aún entendiendo la explicación anterior, su aplicación por parte de alguien sin formación en Psicología y sin experiencia en este tipo de problemas suponga un fracaso y un aumento del problema, una sensibilización. Busque ayuda profesional.

Si consiguiéramos normalizar estas experiencias, verlas como naturales, inevitables. Como el escenario en el que enseñar al niño a entender, y usar ese escenario para demostrar al niño la utilidad y la necesidad que nuestra especie tiene del estrés, su inocuidad y cómo más allá del miedo hay otra manera más humana de vivir y de entender el mundo.

 

Me atrevería a decir que en nuestra cultura no aprendemos, no enseñamos  adecuadamente lo que es, lo que significa y lo que supone el miedo. Aunque suelo decir que en la cultura está todo el conocimiento, el útil y el pernicioso.

 

Cuando era niño, el miedo era sinónimo de debilidad. Por tanto, no se debía admitir abiertamente tenerlo. Si hubiera hecho lo contrario quizá hubiese sido peor. Como cualquier niño en estas circunstancias, el miedo siguió estando ahí. En cualquier caso habría seguido estando, puesto que es innato y nunca desaparece ya que es una herramienta fundamental de supervivencia. Pero mi miedo, aunque sin llegar a ser un problema, siguió participando en mis experiencias vitales. Hasta que, como era inevitable y evolutivamente necesario, por decirlo de alguna manera, explotó. Un día ya no era miedo, fue pánico.

Afortunadamente las circunstancias me permitieron entenderlo, superarlo y salir reforzado de toda la experiencia. El miedo me sigue acompañando pero identifico mejor cuando una situación lo merece, lo uso mucho mejor. Si las circunstancias no se hacen demasiado duras, estoy preparado para sufrir, luchar y ganar, dentro de unos límites razonables.

 

No sé que te parece, estimado lector, pero yo aún lo observo a menudo a mi alrededor. Los que enseñan, enseñamos, parecemos necesitar o utilizar el hecho de hacerlo pasar mal al niño, hacerle sentir miedo por las consecuencias de sus actos para fijar ese aprendizaje, para asegurarnos de que lo aprende. Como si explicarle al niño en qué se ha equivocado no fuera suficiente. Como si dudáramos de su naturaleza adaptativa y ésta no fuera a ayudarle a protegerse de los peligros.

 

Todo lo que el niño aprenda bajo el miedo se fijará mucho más, lo cual no quiere decir que el procedimiento vaya a ser el más exitoso por las consecuencias que tiene. Al ser un castigo, no afianza demasiado el comportamiento si no es en presencia del agente castigador. Y nadie enseña a un niño para que se comporte de una u otra manera con uno, sino que ese aprendizaje debe generalizarse a otros contextos. Este tipo de castigo se desaconseja, además, porque produce vulnerabilidad emocional y una brecha en la relación con el niño.

El ser humano sabe, desde siempre, que aquello a lo que se tiene miedo se evita. Así que se lleva utilizando como herramienta para enseñar, educar, dirigir la conducta de otros desde el principio de los tiempos. Utilizamos el miedo para conseguir que nuestros hijos eviten, no lo peligroso, sino lo que consideramos inadecuado para él, muchas veces según nuestros criterios particulares. De ese modo impedimos que aprenda mediante el contacto natural con el medio que sería más efectivo.

 

Si pongo una valla protectora en la escalera para que mis hijos no se caigan. Corro el riesgo de que cuando salgan de mi control se caigan por otra escalera. El niño necesita una supervisión que impida un daño irreparable o excesivo, no le voy a dejar que se rompa la cabeza cayendo por la escalera, pero si dejo que se vaya dando los pequeños golpes normales, pronto aprenderá a subir y bajar por la escalera gateando sin problemas. Él crecerá mejor y yo viviré mejor.

 

Como padres tenemos derecho y obligación de decidir sobre nuestros hijos pero tampoco son como esos juegos en los que haces de manager de un equipo, fichas jugadores, programas entrenamientos y observas tu posición en la clasificación.

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8 Comments
  • Anónimo
    Posted at 22:22h, 05 abril Responder

    Que pasa cuando ese miedo no esta relacionado con ninguna experiencia que sea el origen de esa ansiedad ? por poner un ejemplo, alguien que tiene miedo al avion y nunca ha tenido una mala experiencia volando, pero tiene panico y le dan ataques de ansiedad tan fuertes que incluso no puede respirar y las extremidades se bloquean. Tuve no hace mucho un caso asi de una chica joven.

  • Anónimo
    Posted at 12:03h, 21 mayo Responder

    Javier, muy interesante el artículo del miedo.
    A veces no gestionas bien el miedo porque no lo identificas, como saber si lo que te provoca la ansiedad es miedo o inseguridad..
    Gracias.
    Rocio

    • J.A:E. Psicotel
      Posted at 16:45h, 25 mayo Responder

      Estimada Rocío, gracias por tu seguimiento y confianza. Dedicaré un artículo a la cuestión de identificar el miedo que es un asunto importante. En cuanto a la pregunta de cómo saber si lo que provoca la ansiedad es miedo o inseguridad.

      Teniendo en cuenta que se llama ansiedad a un miedo irracional, no adaptativo y susceptible de atención clínica; la ansiedad es provocada por una inadecuada gestión de las situaciones que nos dan miedo a lo largo de un cierto tiempo. La inseguridad no sería causa sino consecuencia de experiencias anteriores que producen una expectativa de fracaso. Si me ha ido mal en algo me sentiré inseguro con más probabilidad. Al fin y al cabo esa inseguridad es una forma de nombrar al miedo.

      Espero haber clarificado en algo tu dudas. Puedes volver a preguntar si lo deseas. Gracias por estar ahí.

    • J.A:E. Psicotel
      Posted at 16:50h, 25 mayo Responder

      Olvidé decir que la ansiedad puede aparecer antes situaciones que por su gravedad exceden el límite humano y que, si bien pueden ser gestionadas para minimizar o reparar los daños, no se puede evitar la aparición de la ansiedad porque, precisamente, en esas condiciones la ansiedad es adaptativa.

  • Rocio
    Posted at 12:06h, 21 mayo Responder

    Javier muy bueno el articulo del miedo.
    Como saber identificarlo bien.?

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