16 Mar ¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

La ansiedad es un miedo irracional, sin sentido aparente si no se tiene en cuenta la experiencia anterior del individuo. Es una experiencia física y psicológica desadaptada e implica una respuesta de evitación innecesaria.

 

La atención de la ansiedad es una de las demandas principales en los Servicios de Salud españoles. Aproximadamente el 5’3 % de la población sufre un llamado Trastorno de Ansiedad. El 21 % de los pacientes de Atención Primaria son tratados con fármacos para la ansiedad. (1)

 

La ansiedad, junto con la depresión, presentan cifras preocupantes y en aumento en todo el mundo. Son la primera causa de discapacidad en el mundo y tiene un efecto trascendental en la productividad de las economías de 200.000 millones y otros 90.000 en bajas laborales, sólo en España. La ansiedad por sí misma conlleva un gasto sanitario de 10.365 millones al año. (2)

La ansiedad es un concepto usado por los profesionales para nombrar un problema susceptible de atención. Su aparición y su curso no son útiles para responder a los cambios significativos en el entorno. Porque no se identifica adecuadamente lo peligroso o no peligroso. Lo susceptible de evitación o no. Es como si perdiéramos el estrés como herramienta perfecta y se convertiera en un problema que nos pone en peligro. Porque corremos el riesgo de desconectarnos de la vida y eso traerá más ansiedad. Porque corremos el riesgo de alimentarla.

 

La ansiedad, también, puede entenderse como una señal de que tengo que cambiar. Pero atenaza, por eso es necesaria la ayuda profesional. Todo proceso natural es susceptible de evolución y de involución, de pervertirse por influencia de otros. Esa respuesta de estrés también lo es.

 

Hay otras palabras relacionadas con la ansiedad que pueden generar confusión y equívoco.

  1. Estrés: Es una respuesta innata, un cambio general en el organismo que facilita la optimización de recursos ante situaciones que ponen en peligro la vida o de trascendencia suficiente para generar cambios importantes en el status vital de la persona. También se llama Síndrome General de Adaptación, instinto de supervivencia. No es un problema.

  2. Miedo: El equivalente a los demás conceptos en el lenguaje coloquial. No es un problema si se madura correctamente.

  3. Angustia: Miedo al miedo. Se sustituyó por ansiedad aunque pervive. Susceptible de atención.

  4. Pánico: Mucho miedo. Normal ante situaciones de riego vital. Susceptible de atención ante otras.

  5. Fobia: Ansiedad ante algo en concreto. Susceptible de atención.

Desestime las causas biológicas para la ansiedad. A pesar de la inversión y el ruido para defender factores biológicos como el desequilibrio en el flujo de neurotransmisores entre neuronas.

 

Carece de sentido considerar como causa el efecto. El efecto y la causa no pueden coincidir. Se llama efecto a aquello que ocurre debido a las causas. Dividir un efecto en partes e identificar una parte como causa del todo es un error.

 

Cierto es que lo que llamamos estrés es una respuesta que implica cambios en todo el organismo. Por tanto, un mal funcionamiento en uno de los sistemas implicados puede ser causa de la ansiedad. Una persona que ha sufrido un grave traumatismo cráneo-encefálico que ha afectado a estructuras cerebrales tendrá, probablemente ansiedad y su causa podría atribuirse a un mal funcionamiento del cerebro. En ese caso, la cuestión sería competencia de un neurólogo. Ciertas alteraciones hormonales también pueden causar ansiedad.

 

En mi opinión, no existe una ansiedad “pura”, causada por un desequilibrio orgánico de aparición espontánea o por un cerebro que opera por voluntad propia para desequilibrarse. Aunque sea una idea en auge y tardemos en darnos cuenta de su sin sentido, creo que el esfuerzo de esta corriente cebrebro-centrista será infructuoso. Otros profesionales se pronuncian en el mismo sentido. (3)

 

La ansiedad es producto de una determinada interacción del sujeto con su ambiente. Y la biología del cerebro es parte de la conducta, irrelevante para explicar la ansiedad en individuos sanos.

 

Porque aquí estamos hablando de personas sin enfermedades demostradas, que puedan considerarse como causas de la ansiedad. Personas diagnosticadas por un juicio clínico y por tanto sujeto a subjetividad. Personas que adquieren el estatus de enfermos al ser diagnosticados en un entorno médico, de enfermedades sin demostración empírica.

La ansiedad es algo que le ocurre a un individuo. Una respuesta que emite un organismo. Los científicos, para mejorar su compresión de la misma, la dividen en respuestas de segundo orden como cambios en la conducta, en el pensamiento y en el lenguaje, en el sistema nervioso, etc. Pero ello no implica que unas respuestas puedan desligarse de la otras. Y mucho menos que unas puedan ser causas de las otras. Más bien los distintos sistemas responden en el mismo sentido.

 

Estamos buscando sus causas, por tanto deberán ser diferentes al efecto. La ansiedad es el efecto y no puede considerarse como causa puesto que la ansiedad es aquello de lo que nos proponemos encontrar las causas.

 

No me imagino a Newton arrojando una caja de cartón con libros desde su terraza y atribuyendo la causa de su llegada al suelo a la temática de las publicaciones. La causa del fenómeno se sitúa fuera de la caja de cartón, no dentro.

 

Las causas de la ansiedad como respuesta general del organismo deberán buscarse en los cambios que se producen en el entorno, en la interacción del individuo con ellos y en sus experiencias previas. En ese intercambio de ida y vuelta se generan respuestas condicionadas inadaptadas, hábitos inadecuados que tenderán a repetirse automáticamente en el futuro. Y la inadaptación genera más estrés ya que pone en riesgo la supervivencia de los organismos.

 

Dado que el estrés es innato y una herramienta fundamental para afrontar la vida. Desde que naces debes crecer, aprender a usar tu cuerpo, aprender cómo viven los que están a tu alrededor, aprender y aprender. Y no siempre al ritmo que necesitas. Es literalmente imposible desarrollarse y vivir sin pasar por alguna dificultad importante que implique estrés. No siempre tienes éxito. Y aparece el estrés que te hace “mover el culo”, cambiar, adaptarte, evolucionar. Y las cosas pueden salir bien porque nuestra especie está bien dotada para sobrevivir en este planeta, porque emana de él. Pero entonces, ¿por qué nuestro estrés se convierte en un problema, en ansiedad?

Puede aparecer por agotamiento físico o psicológico.

 

A veces aparece porque los palos son demasiado duros, humanamente insoportables como para pasar desapercibidos, sin dejar huella, dolor. Y lo mínimo que te puede pasar es eso que se llama estrés postraumático. Aún así, nuestra naturaleza, y si las circunstancias ayudan, es capaz de reponerse y continuar viviendo con dignidad, incluso sin llegar a curar ese dolor totalmente.

 

Otras veces, porque nos vamos haciendo vulnerables y un día estamos propicios a asustarnos del estrés. Sube y nos asusta más. Hasta que llega un punto que nos sentimos morir o con una desazón muy desagradable. Es lo que se llama crisis de ansiedad.

 

En otros casos es porque esa permanente interacción del individuo con su entorno, susceptible de presentarse como amenaza, hace muy probable tener miedo y que ese miedo se condicione, se grabe, como es natural, para protegernos de peligros.

Resumiendo, tenemos ansiedad porque las cosas van mal o porque nuestro aprendizaje del miedo no ha sido el adecuado.

 

Desde el momento del nacimiento, casi todo es nuevo, estresante. Lo expresamos con el llanto y el susto. La función del progenitor es enseñarnos que todo eso que nos parece amenazante no lo es. Y hacernos ver lo que sí es peligroso.

 

A medida que crecemos, pueden darse alteraciones en el patrón educativo usado para enseñar a afrontar el miedo. Si tengo miedo a la oscuridad y mis padres me encienden una luz. La oscuridad debe ser peligrosa. Si me apagan la luz paso miedo pero después tendré la vivencia de la realidad. Dormir a oscuras no es peligroso.

 

Este patrón aplicado a las numerosas interacciones estresantes que se dan, predispone claramente a desarrollar problemas de ansiedad. Ya en la niñez.

 

El patrón educativo instaura conductas inadecuadas ante las situaciones estresantes. Conductas de evitación que suponen un alivio, que a su vez refuerza la conducta, aumentando la probabilidad de aparición en el futuro.

 

Los miedos se van generalizando a otras situaciones y pueden terminar por limitar totalmente la posibilidades de afrontar con éxito la situaciones.

 

El paso de los años va afianzando las conductas de evitación y el círculo vicioso se perpetua.

 

Romper ese círculo requiere la ayuda de un profesional y cuanto antes se haga menos tiempo llevará librarse del hábito. Los problemas incipientes se resuelven con facilidad y rapidez. Pero por muy avanzado que se esté en el problema, siempre, con una buena terapia e implicándose en ella, se puede mejorar, alcanzar cotas antes impensables.

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1Comment
  • Anónimo
    Posted at 23:42h, 16 marzo Responder

    muy bueno, gracias

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