¿Dos hermanos en la misma familia reciben la misma educación? Mitología de la Educación para Padres.

Romper mitos es una forma de acercarse a la verdad. Si mejoramos nuestro conocimiento de cómo educar estaremos más cerca de conseguir el bienestar de los nuestros y un futuro mejor para todos.

 

Vamos con el primer mito del apartado para padres. Dos hermanos que reciben la misma educación deberían comportarse de la misma manera. ¿Es cierto? Si no lo es, ¿cómo se explica?

– ¿Cómo ha ido esta primera semana con Pipo?

 

– Fatal. Tú dices que no, pero a este chico le pasa algo más. Es continuo, no para de retarme, desde pequeño.

 

– Es algo que el niño ha aprendido.

 

– Entonces, ¿cómo se explica que su hermano, dos años menor y habiendo recibido la misma Educación, no se comporte así?

Este es un diálogo tipo que se produce en sesión cuando los padres buscan explicación al comportamiento disruptivo de su hijo.

 

Las explicaciones más frecuentes de este tipo de comportamientos son las que nos hacen llegar nuestros médicos. Como la existencia de una predisposición genética, quizá heredada de algún familiar; o de una no detectada malformación congénita. U otra, como la existencia de un desequilibrio bioquímico, una alteración en el sistema nervioso. Hay que reseñar que no se han podido demostrar ninguna de estas hipótesis, no se ha encontrado ningún marcador biológico inequívoco que permita un tratamiento efectivo desde la práctica médica.

 

Hay explicaciones vestidas con mantos menos científicos, que provienen de la cultura, luego convertidas en teorías de la filosofía o de la psicología. Forma de ser y personalidad, sentimiento de culpa y superyo, por ejemplo.

 

Los más creativos pueden ofrecer explicaciones como el exceso de hamburguesas, el éxito de los videojuegos o de series como Los Simpson, la crisis de valores o la mejora del poder adquisitivo.

 

Otros con menos inventiva lo reducen a algún argumento falaz relacionado con algún aspecto diferente del sujeto como su raza, nacionalidad, clase social, aspecto físico, etcétera.

 No se puede decir que los dos hermanos del ejemplo hayan recibido una educación diferente. Es muy probable que estén siendo educados en los mismos valores y desde los mismos principios y procedimientos. El plan es muy similar para los dos hermanos pero su aplicación termina siendo diferente.

 

El comportamiento de los seres humanos se va ampliando, moldeando y modelando en relación con el ambiente, desde que nace hasta que muere.

 

Un comportamiento determinado genéticamente no sería adaptativo, puesto que condenaría a priori al sujeto a un conjunto de comportamientos que podrían no ser útiles. Esta determinación genética no favorecería la supervivencia de la especie. Lo exitoso es la flexibilidad del comportamiento. Esto permite que un niño adoptado en Borneo de una familia sin formación pueda adaptarse a una familia española, obtener un título universitario, tener el acento de la tierra y ser tan “forofo” de la Selección como cualquiera.

 

Resumiendo, en la educación de un niño intervienen una gran cantidad de factores, no sólo las pautas educativas de sus padres. Por mucho que los padres se esfuercen en repetir su pauta educativa con uno y otro hijo, es imposible conseguirlo. Siempre habrá un margen de error.

 

Por tener en cuenta uno de los múltiples factores implicados. Durante los primeros dos años del mayor, sus padres tienen que educar a un niño; mientras que durante los dos primeros años del menor, tienen que educar a dos niños. El mero hecho de nacer en primer lugar o no, expone a circunstancias diferentes, específicas e irrepetibles.

 

Llega a ser una cuestión puramente física. Dos cuerpos no puede ocupar el mismo espacio. Por tanto, en todo momento, están expuestos a circunstancias diferentes y relacionándose con sucesos distintos que producen experiencias distintas. Los dos niños están juntos en el parque, vuela una piedra que impacta en el menor, es trasladado urgentemente a un hospital, tienen que pincharle y coserle. La próxima vez que vayan al médico es muy probable que el menor se muestre más estresado que el mayor. Cada suceso genera una experiencia, que por definición, al producirse en cuerpos distintos, es única. Cada experiencia va incorporando diferencias entre los dos hermanos. 

 

Educamos para transmitir comportamientos, conocimientos y experiencias que permitan la incorporación de nuestros hijos al mundo en el que han de vivir. El plan debe adaptarse al niño y no al revés.

Participa para elegir el próximo mito a tratar. Deja tu like y tu comentario.

 

  1. Dos hermanos en la misma familia reciben la misma educación. 

  2. Hay niños hiperactivos desde el nacimiento.

  3. Cada persona es un mundo.

  4. Todos somos iguales.

  5. Cada uno es como es y no se puede cambiar.

  6. Como padre soy culpable.

  7. Frustrar a un niño puede crear un trauma.

  8. Hay niños malos y niños buenos.

  9. Si no se acuerda no le afectó.

  10. Los niños no se enteran cuando los adultos están en problemas.

  11. Hay niños vagos.

  12. Un adolescente problemático será un adulto fracasado.

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4 Comments
  • Anónimo
    Posted at 11:37h, 19 abril Responder

    Un adolescente problemático será un adulto fracasado

  • Anónimo
    Posted at 20:46h, 24 abril Responder

    Cada uno es como es y no se puede cambiar. Esta es una creencia que oigo a menudo y me gustaría verla en artículo

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