02 Nov Haz buenas las decisiones que tomas

Hay decisiones que son trascendentales en la vida. Decidir qué estudios se van a cursar, elegir pareja o entre dos ofertas de trabajo, puede determinar el futuro de una persona. Pero, ¿puede haber un método para tomar decisiones correctamente?

Hace un par de semanas llegó a mi consulta un hombre de 42 años, una de esas personas que se deciden a llamarme después de encontrarme a través de Google.

 

Se mostraba desesperado, sin trabajo, desanimado, con el llanto a flor de piel porque no conseguía arrancar; buscar un trabajo, dejar de trasnochar y de levantarse tarde.

 

Durante nuestra primera conversación me contó que su hermano mayor le decía a menudo: “Haz buenas las decisiones que tomas.” Al oír esta frase, di un respingo en mi silla porque, durante los últimos meses, había insistido mucho en este asunto con otros clientes. Y me pareció una manera extraordinaria de definir la idea.

La Psicología Cognitiva es una corriente de la Psicología que ha aportado multitud de técnicas útiles. La toma de decisiones es una de las fases de la Técnica de resolución de problemas de D’Zurilla y Goldfried en 1971. Estos autores propusieron un modelo que consta de 5 fases:

      1. Orientación del problema.

      2. Formulación y definición del problema.

      3. Generación de alternativas.

      4. Toma de decisiones.

      5. Puesta en práctica de la decisión y verificación de resultados.

La cuarta fase es la Toma de decisiones, en esta fase elegimos las alternativas que con más probabilidad pueden llevarnos a la resolución. El procedimiento es el siguiente:

      1. Valorar las consecuencias positivas y negativas de cada alternativa en corto, medio y largo plazo.

      2. Estimar la probabilidad de que ocurran esas consecuencias.

      3. Comparar los resultados esperados para cada alternativa.

Es conveniente observar estos criterios de utilidad de la alternativa:

      1. Valorar en qué grado puede resolver el conflicto.

      2. Valorar el grado de padecimiento y disfrute.

      3. Sopesar tiempo y esfuerzo.

      4. Relación coste/beneficio.

No debemos olvidar, valorar cómo nos sentiríamos después de la elección de cada alternativa.

 

En lo que se refiere a problemas de difícil solución, lo más conveniente es una buena preparación psicológica para el impacto emocional.

Muchas decisiones no son mejores ni peores, porque se toman en un momento y circunstancias determinadas. Éstas cambian continuamente. Así que es fácil que en muchas ocasiones, tiempo después de haber sido tomadas las decisiones, tengamos la sensación que podíamos haber elegido una opción mejor. Esto no siempre significa que éstas decisiones sean desacertadas sino que más bien, como decía el hermano de mi cliente, hay que ir haciéndolas buenas una vez tomadas.

 

No siempre es posible o factible volver a empezar, tomar otra decisión y realizar de nuevo el recorrido. A veces es mejor dejar de pensar en que se podía haber hecho otra cosa y adaptarse, sacar el mejor partido de lo que se tiene. Aprender a disfrutar de lo que se hace o desarrollar una protección psicológica adecuada para que el impacto sea el mínimo posible.

Foto: Cruce de caminos. Columbia Pictures, 1986.

PPTP. Programa Psicotel de Tutoría Psicológica para menores de 30 años.

Suscríbase para recibir las novedades de Psicotel y descargue gratis la Guía Práctica para Resolver Conflictos.

Suscripción
No Comments

Post A Comment