La voz de tu hijo

No puedo más. Tengo que mandaros este audio porque si no reviento… Estoy harto porque todos me tenéis manía. En el colegio no quieren que esté allí y en casa no se puede vivir.

 

El otro día cuando se montó el lío, el jefe de estudios me llevó a su despacho. Comenzó a gritar y a decirme que era un desastre, que no tenía vergüenza y que iba a acabar muy mal. Me llamó maleducado, peor educado está él que lo resuelve todo gritando, cuando entras en su despacho parece que te ha secuestrado la mafia. Te dicen que tu compañero se ha chivado de ti para que confieses, y es mentira.

 

No me gusta el colegio, es aburrido, la mayoría de los profes van a lo suyo, No les importan nuestros problemas, nuestros miedos. Cuando no entiendes algo y te cuesta entenderlo, te dejan sin explicación porque tienen que seguir adelante. Mandan muchos deberes y en casa, cuando me ayudáis, también os enfadáis y me gritáis. Me han llegado a suspender por las faltas de ortografía ¡pero si ahora hay corrector que pone los acentos solo!

 

Estoy harto, me gustaría acabar de una vez la ESO, irme a vivir con Andrea pero no hay trabajo para un chico de 17 años. Y lo que hay, no da para vivir. Y tengo que terminar la ESO, porque sino sé que no tendré oportunidades o como vosotros decís, seré un desgraciado sin oficio ni beneficio, toda la vida.

 

¡Y por qué! Hay gente que se ha forrado y que no tiene carrera. Y hay mucha gente con carrera que tampoco tiene trabajo.

 

Pero me puse a escribir porque estoy harto de gritos. Prefiero cuando me gritáis a mi, a oíros discutir entre vosotros. Espero que este viaje juntos os sirva para reconciliaros como hablabais ayer en vuestra habitación, se oye todo, parece que a veces no os enteráis de que se oye todo. Espero que lo consigáis porque no sé si os habréis dado cuenta pero discutís, os enfadáis, estáis días sin hablaros o hablando lo justo hasta que un día volvéis a estar bien. Pero dura poco y vuelta a la discusión.

 

Es que no os dais cuenta de que los peques lo pasan mal, vienen a mi habitación y me preguntan por qué discutís, si os vais a separar. Y tengo que decirles que pasen de todo. Les está pasando lo mismo que a mi. Tienen miedo.

 

Muchas veces, cuando se monta el pollo en clase, me entra un cosa dentro, una rabia que me rompe. No sé de dónde sale. Debo estar mal de la cabeza como dice la de Lengua. También me pasa en casa. Y la única manera de calmarme es fumando pero como no me dejáis fumar tengo que soltarlo dando patadas y puñetazos. Y encima venís y me volvéis a gritar.

 

Me gustaría aprobar, conseguir eso del hábito de estudiar. Solo para demostraros que no todo es culpa mía. Para darles en los morros a los que se sonríen cuando intento retomar las asignaturas y portarme bien.

 

Pero después de aguantar todo el día charla tras charla en clase, no tengo cuerpo de ponerme a estudiar. Cuando lo intento, tengo la sensación de que no se me queda nada y me enfado. Me da rabia. Pienso que no valgo para estudiar. Y me vuelve a entrar el dolor en el pecho. Y estoy harto.

 

Si al menos pudiéramos vivir sin tensión, sin la presión de un futuro negro. Si me apoyarais. Si dejarais de compararme con los demás. Si consiguierais resolver vuestros problemas y dejarais de pelearos. Yo intentaría estudiar y acabar el curso al menos en Septiembre. Quizá con un poco de tranquilidad y si dejaran de señalarme en el colegio, quizá lo conseguiría.

 

Que tengáis un buen fin de semana. Y no os preocupéis por los peques que entre la abuela y yo nos estamos apañando bien. Acabo que me estoy quedando sin batería…

 

* Historia inventada, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Pero si se encuentra en una situación parecida, si tiene problemas para educar a su hijo, o éste se encuentra en dificultades. Y quiere hacer cualquier consulta, contacte.

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Los niños han tenido que ser protegidos expresamente por las leyes. Señal de que, históricamente, han sido víctimas de maltrato. No está de más tener presente sus derechos para enmarcar la educación que les damos. La OMS dedica el 20 de Noviembre a recordarlo. (1)

Pero los niños no sólo tienen derechos. También tienen deberes, pues en ausencia de ellos sería imposible su desarrollo normal. El inexperto niño, no puede decidir sobre cuestiones trascendentales de su vida que no tendrán vuelta atrás. Enseñarles a ser conscientes y responsables de sus deberes les permitirá desarrollarse correctamente. (2)

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