Si no me concentro… plan y reforzamiento

¿Cómo nos explicamos a nosotros mismos las causas de nuestros fracasos? ¿Cómo nos explicamos las dificultades escolares de nuestros hijos? ¿Cómo se lo explican ellos? ¿Es útil nuestro método de buscar las causas de nuestros actos? ¿Qué hacer? ¿Cómo entender lo que está pasando? ¿Cómo ayudar a nuestros hijos? Viene de un artículo anterior pero tiene sentido por sí mismo.

Para avanzar en nuestro conocimiento y en el manejo del comportamiento y de sus causas. Para mejorar nuestra intervención educativa. Debemos abandonar, en lo posible, estas explicaciones pre-científicas heredadas e incorporar teorías y métodos de la Psicología Conductual.

 

Fomentemos, en nuestra sociedad, un método de contraste de ideas para llegar a acuerdos. Basado en las reglas del razonamiento lógico. Busquemos la argumentación razonada y la demostración empírica. Abandonemos la obstinación partidista, la falacia como argumento (1). Podemos fomentarlo en el sistema educativo para que las nuevas generaciones provoquen el cambio. Premiarlo a aquellos adultos que respetan esas reglas y no premiarlo a aquellos que no lo hacen.

 

Los modelos conductuales aportan explicaciones y métodos que permiten modificar la conducta, modificando sus causas. Han demostrado que las causas de los comportamientos están en el ambiente.

 

Estas causas son observables y medibles. Si se modifican, la conducta cambia. Se pueden instaurar nuevas conductas o modificar conductas ya existentes. La herramienta fundamental para lograrlo es el reforzamiento. Establecer estrategias de intervención que administren consecuencias que seleccionen las conductas deseadas.

 

No pretendo presentar un panorama tipo panacea, donde las soluciones se basan en la aplicación de una sencilla fórmula mágica. No se trata de convertirse en psicólogo conductual, lo que pretendo es hacer notar, que vamos muy desencaminados si acudimos a la búsqueda de un culpable ante el fracaso escolar. No es la vaguería, ni la «desafortunada» imperfección de nuestro «sistema atencional«, ni las capacidades o actitudes.

 

Cuando un alumno dice que no se concentra está intentando decir que tiene problemas para seguir el ritmo de su clase. Habría entonces un desfase entre los contenidos que domina y los que se le piden. Ese desfase puede ser mayor o menor. Cuanto mayor es el desfase más complicado es compensarlo.

 

En este caso, lo aconsejable es intentar que el alumno concrete sus dificultades y establecer un plan para compensarlas. Tanto si se trata de un déficit de contenidos como de estrategias de estudio. El éxito de las intervenciones aumenta exponencialmente cuando el plan es asumido y consensuado por todos los implicados.

 

Debemos descartar la existencia de algún tipo de dificultad o retraso alguno de los aprendizajes básicos. Por ejemplo en la lecto-escritura, cada vez más frecuente, sobre todo debido al inicio temprano. Nuestros hijos empiezan a leer demasiado pronto. En nuestra cultura educativa pensamos, erróneamente, que cuanto antes mejor y que el niño que lee antes es más listo.

 

Pueden darse multitud de casos y circunstancias, causas no modificables o difícilmente modificables. Por ello, una vez agotados los propios recursos es conveniente asesorarse por un psicólogo. Pregunta sin compromiso.

 

Puede darse el caso en el que no exista un desfase curricular o una dificultad de aprendizaje. Y la expresión «no me concentro«, se deba a un momento puntual de estrés, que está dificultando el desempeño de la tarea. Podríamos intentar:

 

– Reducir la relevancia de fijarse en la concentración.

– Recordar los éxitos conseguidos.

– Hacer ver nuestra confianza en su trabajo.

– Reducir la trascendencia de un fracaso puntual.

 

Evitemos el juicio rápido estigmatizante o la falta de respeto, pensemos una respuesta razonable antes de estresarnos. Mostremos confianza mientras nos tomamos tiempo para dar esa respuesta.

Año 20xy…

– Raúl ¿Por qué no estudia este niño?

– Vamos a poner en marcha un programa de intervención, específico para él. Les llamaremos para hacerles partícipes en la medida de lo necesario. Si se programa alguna intervención en casa, les ayudaremos a llevarla a cabo. Es un buen chico y saldrá adelante. De momento vayan fomentando experiencias gratificantes en relación con otros niños.

– Estamos muy contentos con el «cole». Tiene un gran equipo. Le llevaremos más al parque. Espero noticias. Y tú hijo, procura poner de tu parte para corresponder con la ayuda que se te da. Todos queremos que tú estés bien.

REFERENCIAS Y ENLACES:

 

Diálogo ficticio cualquier parecido con su experiencia es pura coincidencia.

(1). Falacias lógicas explicadas gráficamente.ARP-SAPC.

 

Foto: Fotograma de la Película School of Rock. Scott Rudin Productions. 2003.

Participa para elegir el próximo mito a tratar. Deja tu like y tu comentario.

 

  1. Mis miedos, dudas e incertidumbres no los tienen los demás.

  2. Se me dan mejor unas asignaturas que otras.

  3. No es necesaria la formación. Hay mucha gente millonaria sin estudios.

  4. Si pienso que va a ocurrir lo negativo hay más probabilidades de que ocurra lo positivo.

  5. Al final es suerte. No depende de lo que uno haga.

  6. Yo soy más de…

  7. No lo hago porque no sirve para nada.

  8. Los adultos están viejos y no entienden el mundo de hoy.

  9. Suspendo porque no me concentro. √

  10. Sentir vergüenza es sinónimo de debilidad.

  11. Cometer y reconocer errores es sinónimo de inacapacidad.

  12. Sólo los alumnos brillantes consiguen rentabilizar su formación.

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