07 Nov ¿Qué es la depresión?

El objeto de este artículo, continuación del anterior llamado “¿Qué está ocurriendo con la depresión?“, no es contestar de manera definitiva a la pregunta “¿Qué es la depresión?” Sino exponer lo que es, desde el punto de vista de los Organismos Internacionales, de Sistemas Sanitarios como el español, de los profesionales de la medicina y de otros campos de la salud que atienden mayoritariamente a la población. Y por tanto de la visión más extendida en nuestra sociedad sobre este tema.

 

El objeto de la serie de artículos incluidos en la categoría “Depresión” es estudiar el estado actual del problema, analizar los aciertos y errores que se puedan estar cometiendo; y extraer una propuesta de mayor efectividad para el abordaje de la depresión.

Puede considerarse la depresión como un problema, un problema de salud pública. Para resolver los problemas, se estudia su naturaleza y sus circunstancias, se proponen soluciones y se ponen en marcha. Si la soluciones funcionan, el problema desaparece o se controla de manera satisfactoria. Si no funcionan, se revisan los pasos dados en busca de posibles errores. Se rectifican los errores y se vuelve a ver si funcionan.

 

Las sociedades se organizan mediante colectivos para dar respuesta a sus necesidades, a sus problemas, y han de hacerse cargo de atenderlos y resolverlos.

¿QUIÉN SE HA HECHO CARGO?

Se desconoce el momento de su aparición. En la Grecia Clásica ya se describió, se conocía como Melancolía. Y así fue hasta 1725, momento en el que comenzó a llamarse Depresión. Su estudio científico comienza de la mano de la Psiquiatría, hacia 1911 con Kraepelin. (1) Ver enlace.

 

Desde entonces, ha sido esta disciplina la encargada, de su estudio y su tratamiento en los servicios sanitarios públicos, junto con otras ramas de la Medicina como la Neurología. La Psicología, se ha constituido como alternativa en unas ocasiones y como colaboradora en otras. Aportando modelos y metodologías, unas veces compatibles con los de la Psiquiatría  y otras no.

¿CÓMO SE HA ESTUDIADO?

La Psiquiatría adoptó el modelo de la Medicina. Que a su vez había adoptado los principios del método científico. Y consideró su objeto de estudio como “enfermedad”, a imagen y semejanza de la Medicina, puesto que emanaba de ella.

 

Dado que el modelo se había revelado, y continua haciéndolo, como útil para el conocimiento y control de las enfermedades del cuerpo. El mismo modelo debía ser útil para esas otras enfermedades que llamaron enfermedades mentales. Amén de que la tradición médica había tratado los problemas psicológicos como enfermedades, causadas por disfunciones en el organismo, ya desde Hipócrates. (1)  Ver enlace.

 

Puedes ampliar tus conocimientos sobre el modelo médico y otros modelos en este artículo.

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Cuando un médico se encuentra con una enfermedad, observa los síntomas que muestra el paciente. Por ejemplo escalofríos, fiebre elevada, cefalea, mialgias, náuseas, vómitos, hemorragias nasales y de encías. A partir de estos síntomas infiere, deduce, que existe un mal funcionamiento de algún órgano o sistema del cuerpo del paciente, cuya causa puede ser el deterioro del propio órgano o un agente externo, como un virus o una bacteria, que lo está provocando. Cualquier médico familiarizado con las enfermedades tropicales, albergaría la hipótesis de que se trata de la Fiebre Amarilla. Una enfermedad que se extendió en el siglo XVI y que se consiguió erradicar en 1900. La causa se encontró, un virus que transmite un mosquito. (2)  Ver enlace.

El médico confirmará o refutará su hipótesis tomando muestras del paciente en busca de la presencia del virus que se considerará como indicador biológico inequívoco para el diagnóstico de la enfermedad.

 

No existe tratamiento eficaz para la fiebre amarilla, pero puede prevenirse mediante vacuna. Todavía hoy mata a 30.000 personas todos los años por ausencia de vacunación.

 

Cuando una persona se encuentra enferma, sufre dolores, etc, cuando el funcionamiento de su organismo pierde el equilibrio necesario. Está preocupada. Acude a su médico. Cuando el médico le explica de qué enfermedad se trata, siente un alivio al saber que su dolencia es conocida. Su confianza y su tranquilidad aumentan cuando el médico le comunica que la enfermedad tiene cura.

 

La medicina, aplicando su modelo, salvó la vida de millones de personas controlando la fiebre amarilla y otras muchas enfermedades que, junto con otros avances, han casi triplicado la esperanza de vida en 200 años. Un modelo sin duda exitoso, que debemos conservar para el futuro.

Resumiendo, tenemos que la Psiquiatría adopta el modelo médico y según éste, la depresión, como enfermedad mental, debía estar causada por un mal funcionamiento del organismo, concretamente del cerebro.

 

Quizá una excesiva fe en el modelo y la ingente demanda de atención a pacientes hacinados en centros de Estados Unidos hacia 1930. Llevó a los médicos de la época a practicar lobotomías, a extirpar aquellas partes del cerebro que creían responsables de las enfermedades mentales. La técnica, muy polémica, se continuó utilizando hasta 1967, sustituida por los psicofármacos. (3) Ver enlace.

 

Situación en la que nos encontramos en la actualidad. El modelo ha seguido prevaleciendo sobre otras alternativas y las hipótesis de causa biológica han ido ganando cada vez más espacio.

 

En la actualidad, los Servicios del Salud Mental del Sistema Nacional de Salud atienden desde un modelo biopsicosocial de base comunitaria. Un modelo que pretende aunar todos los enfoques anteriores y un abordaje desde todas las áreas posibles de atención. (4) Ver enlace.

 

Los objetivos y recomendaciones en el documento de Estrategia en Salud Mental del SNS se topan con la falta de financiación para llevarlos a cabo. (5) Ver enlace.

 

Debido a ello, es probable que al acudir al profesional que va atendernos en los servicios de Salud Mental públicos. Éste nos pregunte y nos escuche mientras identifica y agrupa síntomas que irán encaminándole hacia un diagnóstico, apoyándose en algún manual como por ejemplo el conocido como DSM-V.

 

Una vez encontrado el diagnóstico, nos lo comunicará, dándole entidad de enfermedad o trastorno. Nos explicará su causa, probablemente como biológica, como un desequilibrio en la química del cerebro y/o una predisposición genética. Prescribirá un fármaco como medida inicial y una nueva cita para comprobar su efecto. Debe informar sobre los efectos secundarios. Nos hará comprender la importancia de aceptar la enfermedad para empezar a curarla. Después pueden empezar las esperas para citas o para acceder a servicios complementarios como la terapia psicológica. Teniendo en cuenta la saturación y la preferencia de los casos más graves.

¿QUÉ ES LA DEPRESIÓN?

La O.M.S. considera la depresión como un problema de actuación prioritaria para la mejora de la salud mundial. Este organismo internacional, referente de los Sistemas de Salud de los países asociados a la Organización de las Naciones Unidas, considera la depresión como una enfermedad y como un trastorno mental en su nota descriptiva nº 369. (6) Ver enlace.

“La depresión es una enfermedad frecuente en todo el mundo, y se calcula que afecta a unos 350  millones de personas.”

La nota describe el episodio de depresión como un:

“…estado de ánimo deprimido, pérdida de interés y de la capacidad de disfrutar, y reducción de la energía que produce una disminución de la actividad, todo ello durante un mínimo de dos semanas.”

Su causa sería debida a factores sociales, psicológicos y biológicos.

“La depresión es el resultado de interacciones complejas entre factores sociales, psicológicos y biológicos. Quienes han pasado por circunstancias vitales adversas (desempleo, luto, traumatismos psicológicos) tienen más probabilidades de sufrir depresión.”

Considera que existen tratamientos eficaces, lo cual se contradice con las cifras, que no mejoran tampoco en los países con Sistemas de Salud avanzados.

“Hay tratamientos eficaces para la depresión moderada y grave. Los profesionales sanitarios pueden ofrecer tratamientos psicológicos, como la activación conductual, la terapia cognitiva conductual y la psicoterapia interpersonal, o medicamentos antidepresivos, como los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina y los antidepresivos tricíclicos.”

La organización ha desarrollado un Programa de acción para superar la brecha en Salud Mental.

“El Programa parte del principio de que con una atención adecuada, ayuda psicosocial y medicación, decenas de millones de personas con trastornos mentales, entre ellos la depresión, podrían tener una vida normal, incluso en entornos con escasos recursos.”

Las organizaciones internacionales crean consensos y constituyen la base informativa a la que acudimos profesionales y usuarios. Influyen en las actuaciones de los gobiernos  y en nuestro conocimiento compartido.

 

En España, y como norma general, una persona que busca atención, acude a su médico de familia, a los servicios de Atención Primaria. Éste profesional podrá evaluar, diagnosticar, tratar o derivar el caso a los servicios especializados de Salud Mental u otros, si quedara superada la capacidad de resolución de este primer nivel de atención. Será entonces, el Psiquiatra quien lo trate. Según su criterio clínico, dirigirá el caso, administrará la medicación y podrá derivar el caso a otros recursos del servicio para el tratamiento de aspectos psicosociales. (7) Ver enlace.

 

Este es el recorrido habitual de los usuarios. El sistema del que nos hemos dotado para dar soluciones a problemas como la depresión.

Pero, entonces, si la depresión se conoce desde hace más de 2000 años, al menos, y ha sido estudiada por la medicina durante más de un siglo. Si se considera que hay tratamientos eficaces y en España tenemos un buen sistema sanitario. ¿Por qué las cifras no han parado de aumentar desde entonces? ¿Por qué se han controlado tantas enfermedades y la depresión no para de crecer? ¿Qué errores podemos estar cometiendo?

 

Son preguntas que intentaré responder en el siguiente artículo.

 

Continúa…

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¿Por qué hay tantas personas que sufren depresión?

¿Qué es la depresión?

¿Por qué hemos conseguido erradicar tantas enfermedades y la depresión no?

¿Estamos haciendo lo correcto?

¿Qué errores podemos estar cometiendo?

¿Qué se puede hacer?

 

Son preguntas que intentaré responder en esta serie de artículos agrupados en la categoría “Depresión”.

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