03 Oct ¿Qué está ocurriendo con la depresión?

La depresión es un problema de enormes proporciones y consecuencias globales. Tenemos la obligación de ofrecer un tratamiento eficaz. El fracaso es evidente, las cifras son escalofriantes. Hay que hacer algo. Sería rentable para las empresas y los estados, pero sobre todo para las personas. Somos psicólogosprofesionales de la salud, nuestra tarea, nuestro compromiso, es mitigar su sufrimiento y propiciar su bienestar.

 

Según la OMS¹, afecta a 350 millones de personas. A 20 millones de europeos. 6 millones de españoles. 3 millones con diagnóstico y otros 3 sin él. Es la principal causa de discapacidad en todo el mundo.

 

Conlleva un gasto sanitario anual en Europa de 120.000 m. 23.000 millones en España. A esto debemos sumar el coste de las bajas laborales 90.000 m al año. Y 200.000 m en pérdidas de productividad.

 

El sufrimiento no es tan fácil de cuantificar, aunque sea lo más importante. Le cuesta la vida a 800.000 personas. Y es la segunda causa de muerte de nuestros jóvenes.

 

Por todo ello estamos ante un asunto crucial, para todos y cada uno de nosotros. Nos afecta o nos afectará, directa o indirectamente. El total de personas contabilizadas por la OMS supera la población de los EEUU, uno de los países más poblados de la tierra.

 

Desde que estudiaba en la Universidad comprendí que para llegar a ser psicólogo, no bastaría con ir a clase y aprender lo que allí enseñaban. Pues se enseñaban modelos explicativos y metodologías diferentes para cada problema a tratar. No parecía ser una de esas carreras en las que te enseñan métodos cuantificados al milímetro para el desarrollo de tus futuras actividades. Supongo que un Ingeniero de Caminos aprende métodos para hacer puentes que luego, siguiendo esas pautas, puede reproducir allá donde se requieran sus servicios.

 

Y no quiere decir que no hubiera, en el currículo de los estudios de Psicología, respuestas, hallazgos, teorías y metodologías científicas. Pero siempre había controversia, siempre había enfoques. Muchas veces, se percibía una herencia acientífica del pasado, aún no superada. En las tertulias, con los compañeros, se hacían encendidas críticas y vehementes defensas de los diversos enfoques.

 

Parecía que la Psicología requería de un proceso de búsqueda, de filtrado de información teórica y práctica, pues había muchas propuestas para abordar la actividad. En mi caso, siempre aderezado con la práctica, gracias a mi trabajo como educador de menores, un contacto diario con los problemas y su inevitable “abordaje”.

 

Incluso albergué la necesidad de disipar una duda que puede parecer absurda y respondía a la siguiente afirmación: ¿Esto de la Psicología…, de una ayuda profesional y efectiva, es real? ¿O es una de esas propuestas psuedo-científicas?, que terminan por acabar con tu propio equilibrio psicológico, al darte cuenta de que has dedicado tu vida a algo que no sirve para nada. Que corres el riesgo de convertirte en alguien que da la espalda a su propia ética para poder subsistir. O en alguien que simplemente se mantiene en la ignorancia científica mientras repite las directrices que le vienen dadas. Era necesario salir de dudas.

 

A pesar de no conseguirlo durante los estudios universitarios. Acerté con mi formación de post-grado. Formándome, observando y colaborando con profesionales de prestigio y de mucha experiencia. Comprobé que la práctica de la Psicología Clínica se podía llevar a cabo con garantías. El trabajo para el que me estaba preparando durante tantos años “existía” y merecía la pena.

 

Con el paso de los años de ejercicio profesional, he procurado ir cerrando este proceso para conseguir una efectividad suficiente y en crecimiento. Había y hay que ser útil. Pero también solvente en lo científico y en lo ético. Y había dos retos ineludibles: Ansiedad y Depresión. Los dos problemas que todo psicólogo se va a encontrar.

 

Debo advertir aquí, que las circunstancias en las que he tratado la mayoría los casos de depresión no han sido las más idóneas. En muchos casos eran personas diagnosticadas y tratadas previamente, con fármacos o con otras terapias más o menos fructuosas, con 10 o más años de evolución. Personas, cada una con su idea de lo que debe ser la terapia. Que deciden por sí mismas cuando espaciar o terminar las sesiones. Han sido pocos los casos en los que podido tener un control adecuado de la estrategia terapéutica. En éstos, como en todos, se debe partir de lo que se tiene y dar respuestas adaptadas. Un educador de menores jamás se rinde y jamás se detiene ante las dificultades.

 

También es cierto que he trabajado con personas que de no haber efectuado los cambios y entendimientos necesarios habrían sido diagnosticadas en algún momento, de depresión o con otras etiquetas diagnósticas. Siempre es más fácil cuanto antes se trata. O personas que empezaban a estar deprimidas y remontaron sin necesidad de llamarlo depresión.

 

Durante el proceso de aprendizaje y de acumulación de experiencia, me han ido asaltando una serie de preguntas. Así como la comedida convicción, tanto en lo teórico como en la práctica, de que he llegado a comprender lo que se llama “depresión”. Qué es, cómo se entra, cómo se sale y cómo se saca a una persona de ella. Porque, a día de hoy, la Psicología aporta estos conocimientos.

 

La Psicología puede dar respuesta eficaz a estos problemas. Otra cosa es aprenderlo, hacerlo y que las circunstancias permitan hacerlo.

 

En esencia se trata de recorrer un proceso de cambio, solventando los problemas que van apareciendo. Unos problemas que serán comunes y otros que serán específicos de cada persona.

 

Lo que he observado durante los últimos 25 años es que se puede estabilizar el estado de ánimo de una persona y enseñarle a prevenir desajustes graves como la depresión. Siendo necesario un seguimiento posterior a las personas más afectadas.

Continúa…

¿Por qué hay tantas personas que sufren depresión?

¿Qué es la depresión?

¿Por qué hemos conseguido erradicar tantas enfermedades y la depresión no?

¿Estamos haciendo lo correcto?

¿Qué errores podemos estar cometiendo?

¿Qué se puede hacer?

 

Son preguntas que intentaré responder en esta serie de artículos agrupados en la categoría “Depresión”.

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2 Comments
  • centro infantil torrejon de ardoz
    Posted at 17:36h, 16 diciembre Responder

    Has dado en el clavo con este articulo , realmente creo que este blog tiene mucho que decir en estos temas . Volveré pronto a vuestro blog para leer mucho más , gracias por esta información .

    • J.A:E. Psicotel
      Posted at 00:21h, 19 diciembre Responder

      Gracias. Este artículo es el primero dedicado a la depresión. Hoy mismo publico el tercero. Espero que te resulten interesantes. Saludos.

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