04 Abr Terapia on-line (5/5)

Pero para un psicólogo aplicado, dedicado a la práctica clínica, como yo. No sólo es importante consultar los trabajos de los psicólogos teóricos.

 

En mi opinión, ha de sopesar honestamente y comprobar en la práctica si este modo de hacer terapia ofrece las garantías suficientes para preservar el derecho del cliente a recibir un servicio efectivo y libre de consecuencias adversas derivados del medio utilizado.

 

Si se cuenta con una conexión sin cortes que permita una buena definición de imagen pueden realizarse terapias con suficientes garantías.

 

Las dificultades que puedan aparecer no tienen por qué deberse al medio utilizado sino a otras que aparecerían también en sesión presencial.

 

No obstante, sí es cierto que puede ser más difícil, en ocasiones, conseguir una adhesión al tratamiento con clientes poco predispuestos a la terapia. En sesión presencial es más fácil convencer.

 

Y también es cierto que en casos en los que están presentes la violencia física frecuente, la pérdida del contacto con la realidad con delirios o alucinaciones y/o las adicciones graves a drogas como el alcohol, la heroína, la cocaína, meta-anfetamina, etc. No considero conveniente la terapia on-line en ninguno de sus formatos.

 

Pero en los demás casos y con buena adhesión al tratamiento, es decir con la participación activa, la continuidad y la confianza necesarias por parte del cliente; pueden conseguirse resultados con la misma facilidad o dificultad que mediante el modo tradicional.

 

De todos modos, siempre es más seguro preguntar. Escríbame un email y le asesoraré de forma gratuita sobre la idoneidad o no de un servicio de videoconferencia on-line para su consulta.

 

A lo largo de estos 15 años he tenido muchas oportunidades de hacer intervenciones en crisis por teléfono.

Recuerdo uno de mis primeros casos, una mujer de mediana edad con un problema agorafóbico severo que apenas podías ir sola del trabajo a casa. El tratamiento consistía en ir poco a poco ampliando el radio de acción. Le habían invitado al teatro y se iba a hacer acompañar por su hijo menor. El plan era coger un taxi en casa y bajarse en el teatro. Fácil. Al llegar a una céntrica plaza madrileña, el taxista le dijo que había una manifestación, no podía continuar y debía dejarles allí. Aterrada, cogió su móvil y me llamó. Hablé con ella para ayudarle a recorrer el trecho que había hasta el teatro. Travesía de manifestación incluida. 3 kilómetros. Estuvo heroica y llegó hasta el teatro. Vivió aquello como una gran victoria y disfrutó de la obra, sin teléfono habría regresado a casa con sensación de fracaso.

 

Este es un ejemplo de que se pueden realizar intervenciones complicadas sin un contacto visual con el cliente, es fácil deducir que si sumamos el vídeo, las posibilidades de intervención mejoran.

 

He utilizado el correo electrónico y el chat para recibir novedades, resolver dudas y enviar documentación con resultados satisfactorios.

 

En el último año, he comenzado a utilizar la videoconferencia como medio exclusivo para realizar terapias. Estudiantes que se encuentran en el extranjero. Después de una, todavía efímera, experiencia. Los resultados me han hecho tomar la decisión de ofrecer mis servicios on-line. No obstante no pueden aceptarse todos los casos por este medio. Habrá personas que necesitarán una terapia presencial e incluso un equipo multidisciplinar.

 

Numerosos profesionales llevan años realizando terapias o asesoramientos vía internet, fundamentalmente mediante email.

 

Profesionales e instituciones públicas están ya practicando este tipo de terapia o asesoramiento por videoconferencia. Parece que no llego a un campo inexplorado. Mi oferta es plausible ya en muchos otros lugares.

 

El futuro… ¿Qué se puede decir del futuro de la videoconferencia en Psicología? La foto ya lo dice todo.

 

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Pronto tendremos acceso a esta tecnología en tres dimensiones que reducirá considerablemente las diferencias entre la terapia presencial tradicional y la terapia por videoconferencia.

Ventajas:

1. Resuelve la imposibilidad de ser atendido por un profesional cercano.

2. Resuelva las dificultades de clientes con miedo a salir de casa o a desplazar hasta la consulta.

3. Permite continuar con la terapia ante traslados o ausencias del domicilio habitual.

4. Asegura el anonimato si se desea.

5. Ahorro de tiempo y gastos de transporte.

6. Favorece la comunicación en personas tímidas.

7. Favorece el acceso a un profesional con referencias aunque se encuentre lejos.

 

Inconvenientes:

1. Imposibilidad de contacto físico.

2. Limitaciones para gestionar reacciones violentas o suicidas.

3. Limitaciones para convencer a clientes escépticos o desgastados por intentos ineficaces.

4. Los inconvenientes aumentan en general ante la gravedad de los casos. No obstante, la gravedad debe ser valorada por el psicólogo. El concepto gravedad es difícil de calibrar para un profano, máxime si se ve afectado por el problema a tratar.

 

Requisitos del cliente:

1. Capacidad para seguir instrucciones a distancia sobre la aplicación de estrategia de cambio.

2. Facilidad de comunicación y concreción.

3. Dispositivo conectado a internet de banda ancha.

4. Manejo de los dispositivos.

 

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