10 Oct Trampas en la divulgación científica sobre Psicología (1)

Los artículos de divulgación científica son ahora más accesibles. Los espacios audiovisuales se han multiplicado. Las webs tienen que atraer visitas para hacernos llegar su publicidad. El rigor se supedita al número de visitas. El copia/pega o el hacerse eco de otras noticias se supedita a la redacción original. El efectismo se pondera frente a la veracidad. Son muchas las trampas que se utilizan. Palabras como cerebro o neurociencia se han convertido en marca y proliferan los artículos que anuncian grandes descubrimientos que luego resultan inservibles.

 

La mayoría de nosotros tenemos una cuenta en Twitter, Facebook o cualquier otra red social. Nos levantamos por las mañanas y, mientras desayunamos o llegamos al trabajo, echamos un vistazo al muro para ver en qué andan nuestros amigos, las noticias y las publicaciones de las páginas que nos interesan.

 

Seguro que has visto esos enlaces compartidos de artículos de periódicos digitales, blogs, webs de divulgación científica que intentan captar tu maltrecha atención matutina con títulos más que sugerentes.

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Cuando leo este tipo artículos, me doy cuenta de la cantidad de errores, falacias, imprecisiones y manipulaciones que contienen, intencionadamente o no; y de la desinformación que suponen para el lector.

 

Quizá pueda parecer un tema menor. ¿Qué importa si jugamos a pensar que lo imposible es posible durante un momento del desayuno? ¿O que la Ciencia va a poder darnos soluciones fáciles? Tiene más importancia de lo que puede parecer.

 

Piensa un momento, los medios de comunicación y la globalización tienden a homogeneizar, a unificar. Todos terminamos viendo los mismos artículos, las mismas noticias, escuchando la misma música, celebrando las mismas fiestas, llevando la misma ropa.

 

Esto no tiene por qué ser malo, si la evolución o el devenir de las civilizaciones humanas es así, quizá es porque es lo mejor. Ese no es el caso.

 

Pero, si lo que unificamos son conocimientos erróneos, y por tanto poco útiles, no hace falta pensar mucho para darse cuenta de que un escenario así no es lo más deseable.

 

Y no digo que estemos en una situación tal, todos alienados por los medios y ese discurso que tampoco es el mío. Digo que es conveniente tenerlo en cuenta para que no pase.

No paro de oír que estamos en la Sociedad de la Información, y al ver a mis hijas con el móvil pienso que debe ser verdad. Personalmente, procuraré ir enseñándoles a diferenciar entre las propuestas razonadas y la manipulación, entre las informaciones y la opiniones, entre las hipótesis, las certezas y sus requisitos; entre los estudios rigurosos y los que buscan el efectismo o el interés de parte.

 

La divulgación científica se ha convertido en algo cercano al mundo del espectáculo. Con estrellas aupadas por compañías discográficas, que obviamente implica el desconocimiento para el gran público de los artistas más honestos e innovadores.

 

He aquí algunas de las trampas más frecuentes que podemos encontrar:

1. Títulos trampa

Así es como Einstein educó a su hijo

Leer artículo

Al leer este titular pensamos que vamos a recibir una lección de cómo uno de los científicos más importantes de la historia trató el tema de la educación de los hijos. ¿Cómo resistirse? Sobre todo si se tienen.

 

Cuando vamos al texto, en el primer párrafo, se “eleva” al físico a la categoría de estrella mediática como personaje del siglo XX según la revista Time.

 

Seguidamente, diserta el autor sobre las frases que el científico pronunció sobre la belleza de aprender, sobre el tedio de estudiar contenidos aburridos y sin interés; y sobre la influencia nefasta de la coacción y sentido del deber. Esto genera un “resquemor” que le lleva a aconsejar a su hijo que intentase encontrar el placer de aprender y dedicarse a aquello que le gustase.

 

Hablaba Einstein de otros aspectos interesantes al decir que la práctica es fundamental en el aprendizaje, que debía favorecerse la individualidad como aporte a lo colectivo y que no hay que educar exclusivamente para el éxito.

 

Desde luego Albert Einstein fue un hombre sabio y trabajador, que nos dejó teorías para el mejor conocimiento del Universo. Hace muy poco hemos podido escuchar unas ondas llamadas gravitacionales, que él predijo y que nunca se habían detectado. Alguien con su habilidad para la abstracción, desde luego, bien podía dar consejos sobre múltiples asuntos de la vida.

 

Pero no olvidemos que entramos a ver cómo había educado a su hijo. El texto termina sin decir nada más sobre el hijo de Einstein, ni qué tipo de planificación educativa llevó a cabo con él. Eso sí el autor, termina “elevándolo” a la categoría de profeta porque “predicó con el ejemplo”.

 

Leyendo el texto no puede concluirse que educara a su hijo.

 

Einstein fue un científico, un físico, uno de los grandes, en estas circunstancias queda poco tiempo para los hijos. Se enamoró de  su compañera de Universidad en 1896, una mujer culta y liberada. Comenzaron estudiando y trabajando juntos. Él entró en la famosa Oficina Federal de la Propiedad Intelectual de Suiza, en Berna. Terminó su Doctorado y empezó a desarrollar sus teorías más importantes. Tuvieron dos hijos reconocidos. Ella terminó cuidándoles y educándoles mientras él nos regalaba el futuro. Ella, Mileva Maric, no está en los libros. Él terminó dejándole por otra mujer en 1919. Albert se llevó la gloria, dejémosle a su esposa, al menos, el mérito de haberse hecho cargo de la educación de sus hijos.

 

Yo no quería leer las opiniones de Einstein sobre el Sistema Educativo. Me han hecho perder mi tiempo.

 

Son títulos trampa porque ofrecen información que luego no resulta entregada. Ofrecen un queso y te encuentras con la sorpresa.

 

Esto es una muestra de lo que se puede leer en una página de Psicología de uno de los periódicos más prestigiosos de España. El segundo de más tirada.

 

En el ámbito de la divulgación científica, el titular debe generar una expectativa real, anticipar el contenido resumiéndolo de la manera más atractiva posible, pero también de forma veraz y relacionada con el contenido al que precede.

 

Para protegerte de este tipo de trampa piensa en todo lo que has aprendido viendo publicidad, no todo lo que se dice es totalmente cierto.  Recuerda que en siglos pasados los caminos eran recorridos por personas que vendían soluciones milagrosas para la alopecia. Seguimos sin un remedio pero nos las siguen ofreciendo. Seguramente nuestros familiares nos enseñaron a protegernos de estas prácticas. Todas esas enseñanzas sirven también para la divulgación científica en internet.

 

Hay titulares que por sí mismos son increíbles, con otros habrá que afinar más.

 

El Código Deontológico Europeo de la Profesión Periodística aprobado en 1993, entre sus principios encontramos:

 

Los titulares y enunciados de las noticias deben subrayar lo más fielmente posible el contenido de los hechos y datos.”

 

“Comprometerse al sometimiento de principios deontológicos rigurosos que aseguren la libertad de expresión y el derecho fundamental de los ciudadanos a recibir noticias veraces y opiniones honestas.” Ver enlace.

 

Continúa…

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